Cómo se construye una comunidad
educativa
“Aquello que aspiramos
progresará de la justa manera por el trabajo de cada uno de vosotros”.
Rudolf Steiner
La primera reflexión que debemos abordar es sobre
la necesidad de comprender la labor educativa como una especie de intermediaria
entre el mundo físico y el mundo espiritual; en esta labor no estamos solos,
contamos con el apoyo de las potencias espirituales que guían nuestros
esfuerzos.
Estas entidades son las que nos orientan, nos
inspiran y nos ayudan a intuir, nosotros debemos percibir la importancia y la
trascendencia de nuestra tarea, Rudolf Steiner define a la fundación de una
escuela como “un acto solemne de orden
cósmico”.
En las escuelas de inspiración Waldorf como la
nuestra, la tarea pedagógica debe ser distinta de las actividades docentes que
la humanidad ha venido formulando, pues las diversas épocas evolutivas nos
asignan diferentes tareas como humanidad y hay que renovarnos y adquirir conciencia
de lo que nos corresponde; ninguna institución tiene validez absoluta para toda
la eternidad, la validez se la da su propia época.
Una escuela Waldorf es un organismo complejo y
vivo, es la representación de las relaciones sociales en un microcosmos pues
promueve un desarrollo individual como primer paso para un sano y equilibrado
desarrollo de la comunidad; los pilares un nuestra comunidad educativa son los
niños, los padres y los maestros.
Los elementos:
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Los alumnos
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Los padres
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Los maestros
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Las áreas:
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derecho
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economía
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cultura
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Los valores:
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Igualdad- transparencia
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Fraternidad- ética
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Fundamentos- libertad
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No recibimos alumnos, recibimos familias que
integran una comunidad, en la que establecemos vínculos conscientes y
afectivos, se reciben nuevos miembros con necesidades únicas e individuales
como familias y como individuos y la escuela debe ser un centro educativo para
todos sus integrantes, no sólo para los alumnos pues los padres requieren
formación y capacitación, además de tener la obligación de compartir sus
aptitudes y tiempo con la comunidad pues todos educamos y todos somos ejemplos
en una comunidad. Estos principios rigen nuestra cultura de asociación.
Para poder desarrollarlos, resulta necesario
conocer los fundamentos y desarrollarlos equilibradamente en cuerpo, alma y
espíritu.
Una escuela Waldorf es un organismo vivo que
deviene de un impulso espiritual y por eso prevalece, se necesitan personas comprometidas
con la evolución y el desarrollo de la comunidad a través del desarrollo
individual.
La labor de los maestros es acompañar a los niños
en su encarnación y la labor de los padres es acompañar a la escuela en su
encarnación como organismo vivo con una función social independiente de la
individual de cada uno de sus integrantes.
En Bidao, nos esforzamos por fortalecer los lazos
entre niños, padres y maestros; vínculos que nos permiten ofrecer a los niños
un mejor ambiente para su desarrollo pues en la primera infancia lo que
necesitan es estar rodeados de bondad y de belleza que promueva su desarrollo
equilibrado y saludable como base para la adquisición de las herramientas
individuales y sociales necesarias.
Pilar Romero
Mayte Del Riego
Marzo, 2017.