Algunas razones por las que la Pedagogía Waldorf
es una inspiración para nosotros
“Como la flor anuncia el fruto, así la niñez del hombre
es la promesa de su vida futura”
Rudolf Steiner.
Rudolf Steiner en su libro “La
Educación del niño”, propone que para resolver los problemas actuales
debemos atender a la naturaleza de la vida que afectan, los problemas son de la
humanidad y las soluciones que se proponen deben atender a la esencia de la
naturaleza humana.
Cada vida humana encierra en potencia los rudimentos de su futuro, cada una
es como una especia diferente y nueva ya que nadie sabe los frutos que dará, de
lo único que estamos seguros es de que dará frutos y la misión de la pedagogía
es dar a los niños herramientas para colocar su flor en el mundo, de dejar su
fruto y su aportación a la evolución.
La Antroposofía es la ciencia
espiritual que ofrece una concepción práctica del mundo que abarca la
naturaleza esencial del ser humano; es realismo, es ciencia al servicios de la
vida misma; no es una teoría gris sino un enfoque auténtico de los problemas
humanos actuales, es una herramienta de fomento del bienestar de la humanidad.
Sus premisas son las de un conocimiento eterno de la vida, las leyes
básicas de la naturaleza humana no cambian, rigieron en el pasado como rigen
ahora como regirán en el futuro, aunque se van mejorando es necesario respetar
lo que existe.
Lo primero que vemos, el cuerpo físico, es sólo una parte del niño, una
parte visible que se encuentra regida por las leyes que rigen la vida material,
esta integrado por sustancias y energía, igual que el mundo inanimado, se
mezclan, se combinan y se desintegran igual que todos los demás cuerpos, somos
minerales como las piedras; si atendemos a la naturaleza divina y espiritual
del hombre, los seres vivos compartimos un cuerpo más que se llama etéreo; este
cuerpo es la fuerza vital, lo constituyen los líquidos del cuerpo, la
circulación de la savia, es el que construye el cuerpo físico, es el encargado
de la organización de las sustancias en función de la vida.
El tercer miembro constitutivo del ser humano es el cuerpo sensible o
astral, en este encontramos el dolor o el placer, el instinto, los deseos y las
pasiones, se llama sensible por que es el de las sensaciones, que a diferencia
del dolor o el placer o el instinto que tienen los animales, los humanos no
sólo reaccionamos sino que tenemos un proceso interior al recibir un estímulo,
este cuerpo lo tenemos en común nomas con los animales, es el vehículo de la
vida emotiva.
El cuerpo etéreo es una estructura energética, fuerzas activas, no materia.
El cuerpo sensible es una estructura de imágenes, luz y color, contiene y
trasciende los otros dos cuerpos y en el ser humano es como un huevo. Hasta
aquí, lo único que nos diferencia de los animales es la forma del cuerpo
sensible o astral.
Los seres humanos tenemos un cuarto elemento que nos integra que es el YO,
eso que nadie más tiene, que es único e individual y lo podemos imaginar como
el jinete del caballo y el caballo de los seres humanos son los tres cuerpos
iguales a los de los animales, las plantas y los minerales.
Este YO es el vehículo por el que Dios se manifiesta dentro de nosotros, a
diferencia de los animales que sólo pueden ver la existencia de Dios en los
fenómenos de la naturaleza, nosotros tenemos ese YO que es la expresión del
alma superior y por poseerlo estamos en la cúspide de la creación.
La consciencia moral es la influencia del YO sobre el cuerpo etéreo, con la
experiencia y la comprensión de lo que debe de hacerse y lo que debe de
evitarse.
El aprendizaje corresponde al cuerpo astral pero las transformaciones del
temperamento, del carácter y la mejora de la memoria son transformaciones del
cuerpo etéreo, esto sólo se logra cuando entramos a una disciplina superior.
En la medida en la que incorporamos algo nuevo al cuerpo etéreo, lo vamos
transformando, es desde aquí que promovemos la salud, desde el equilibrio y
desarrollo del cuerpo etérico.
El educador trabaja sobre los cuatro miembros constitutivos de la naturaleza
humana, por eso es fundamental conocerlos a la perfección, su desarrollo en
cada etapa y la función de acompañamiento de los maestros en cada una, pues la
educación debe basarse en este conocimiento.
Esta es una de las razones por las que en Bidao, nos inspiramos en la
Pedagogía Waldorf pues los niños son recibidos como seres espirituales con
sabiduría propia y nuestra labor es únicamente acompañarlos y mostrarles
herramientas útiles para su futuro desarrollo tanto individual como social.
Pilar Romero
Mayte Del Riego
Del libro
La Educación del Niño de Rudolf
Steiner
Marzo,
2017.
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